La Guerra Fría fue un enfrentamiento político, económico, social, militar, informativo e incluso deportivo iniciado al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuyo origen se suele situar en 1947, durante las tensiones de la posguerra, y se prolongó hasta la disolución de la Unión Soviética (inicio de la Perestroika en 1985, caída del muro de Berlín en 1989 y golpe de Estado en la URSS de 1991), entre los bloques occidental-capitalista liderado por Estados Unidos, y el oriental-comunista liderado por la Unión Soviética. Las razones de este enfrentamiento fueron esencialmente ideológicas y políticas.
Si bien estos enfrentamientos no llegaron a desencadenar una guerra mundial,
la entidad y la gravedad de los conflictos económicos, políticos e
ideológicos, que se comprometieron, marcaron significativamente gran
parte de la historia de la segunda mitad del siglo XX. Las dos superpotencias ciertamente deseaban implantar su modelo de gobierno en todo el planeta.
Ninguno de los dos bloques tomó nunca acciones directas contra el otro, razón por la que se denominó al conflicto «guerra fría».
Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, los
movimientos de las colonias evolucionaron de dos formas, aunque
manteniéndose ambas dentro de la misma dinámica que antes. Inmediatamente
después de la Segunda Guerra Mundial, los movimientos de las colonias
evolucionaron de dos formas, aunque manteniéndose ambas dentro de la
misma dinámica que antes. En primer lugar, los años
de posguerra conocieron una relativa tendencia a la descolonización
“pacífica”. A pesar de la existencia de potentes y, a veces, violentos
movimientos nacionales en India, África, etc. la mayoría de las antiguas
potencias coloniales otorgaron fácilmente la “independencia nacional” a
muchas colonias. En un artículo escrito en 1952 el grupo francés
Internationalisme, que se había separado de la Izquierda Italiana en
1944 a causa de la formación del Partido en plena contrarrevolución,
analizaba así la situación: «Antes, en el movimiento
obrero se creía que las colonias sólo podían emanciparse en el marco de
la revolución socialista. Sin duda alguna, al ser ‘los eslabones más
débiles de la cadena imperialista’, con una explotación y una represión
capitalistas agudizadas, las colonias eran particularmente vulnerables
los movimientos sociales. Su acceso a la independencia estaba siempre
ligado a la revolución en las metrópolis. Y
sin embargo, hemos visto en los últimos años a gran parte de las
colonias obtener su independencia. La burguesía colonial se ha
emancipado más o menos del dominio metropolitano. Este fenómeno, por muy
limitado que sea en la realidad, ya no puede ser comprendido con la
antigua teoría que consideraba al capitalismo colonial como simple
lacayo del imperialismo, como servil contable. La
verdad es que las colonias han dejado de ser un mercado
extra-capitalista para las metrópolis. Se han vuelto nuevos países
capitalistas. Han perdido su carácter de salida mercantil, lo cual hace
que los viejos imperialismos sean más comprensivos ante las
reivindicaciones de la burguesía colonial. Hay que añadir que los
propios problemas de los imperialismos (en una época en la que ha habido
dos guerras mundiales) han favorecido la expansión en las colonias. El
capital constante se destruyó a si mismo en Europa, mientras que crecía
en las colonias y semicolonias llevando a explosiones de nacionalismo
(África del Sur, Argentina, India). Hay que resaltar que esos nuevos
países capitalistas, desde su creación como naciones independientes,
pasan directamente a la fase de capitalismo de Estado mostrando los
mismos aspectos que una economía orientada hacia la guerra como ya
pusimos de relieve.
Sólo hay un sabio en nuestro siglo:
es Gandhi", decía Einstein. El homenaje tiene su peso, viniendo
del inventor arrepentido de la bomba atómica. El "pequeño hombre
débil", que según la expresión de Romain/Rolland, "levantó a 300
millones de hombres, estremeció al Imperio británico y creó el movimiento
más fuerte en la política humana desde hace casi 2.000 años", ha
encontrado posiblemente la respuesta al desafío de las armas nucleares
en la misma época en que ellas han sido puestas a punto. Efectivamente,
ha sido Gandhi quien ha puesto en práctica por primera vez, en una
lucha política de gran envergadura el principio de la no-cooperación,
base de la estrategia de lucha noviolenta.
FALSAS IDEAS A DISIPAR
Muchas caricaturas de Epinal han deformado la figura
de Gandhi, en quien se ha visto muy a menudo a un santo, sin ver
a un estratega.
La noviolencia gandhiana coge de las tradiciones
religiosas orientales el principio del respeto a la vida, pero es
completamente de inspiración occidental: la noviolencia no invita
a la meditación fuera de los conflictos, sino a la lucha ofensiva
contra la injusticia.
La liberación de la India, primera nación descolonizada
del S. XX, es con frecuencia presentada como un favor del juego
limpio de los caballeros ingleses. Es ciertamente claro que Inglaterra
no era la Alemania Nazi, que la lengua inglesa ha sido paradójicamente
el vehículo de las aspiraciones independentistas en medio de un
inmenso mosaico de lenguas y de dialectos y que la II Guerra Mundial
ha favorecido en todos los continentes la emancipación de las naciones
colonizadas.
Sin embargo, Mountbattan sólo fue designado para
organizar la retirada de Inglaterra cuando el acontecimiento de
la independencia era ya inevitable, y este desenlace era ya evidente
después de la "marcha de la sal" en 1930 y con la elección en 1936
de un parlamento donde el Congreso , partido independentista, había
obtenido una mayoría aplastante.
Para medir la importancia que tenía para Inglaterra
la más bella de sus colonias hay que leer las obras de Kipling,
según él "la misión de gobernar la India ha sido puesta, por un
impenetrable designio de la providencia, sobre los hombros de la
raza inglesa" (1889). Hay que escuchar a Churchill proclamando que
"la pérdida de la India supondría para Inglaterra un golpe fatal
y definitivo. Es parte de un proceso que nos reduciría a ser una
nación insignificante" (1931). Pensemos que el Imperio británico
en enero de 1947 agrupaba a 563 millones de hombres, de los cuales
350 eran indios, y que ni Cesar ni Alejandro ni Carlo Magno habían
reinado sobre un imperio semejante
A mediados del siglo XX se
produjo un fuerte movimiento de creación de organismos e instituciones que coordinasen la
economía internacional para evitar así que se reprodujeran las tensiones que, a lo largo
de la primera mitad del siglo, habían conducido a dos terribles guerras mundiales.
Cincuenta años después, podemos evaluar muy
positivamente aquel proceso de institucionalización de la economía internacional. No
sólo se ha reducido de forma notable la intensidad y amplitud de los conflictos armados,
sino que se ha conseguido construir un sistema de colaboración internacional sin
precedentes en la historia de la humanidad.
En estos momentos, la humanidad es cada
vez más consciente del grado de interrelación global que ha alcanzado de la
economía. La globalización tiene defensores y detractores porque se ha puesto
en evidencia que tiene ventajas e inconvenientes: La globalización impulsa el
crecimiento y el desarrollo económico pero a la vez provoca tensiones y
desequilibrios cada vez más graves. Cada día se hace más evidente la
necesidad de organismos internacionales fuertes, con capacidad para imponer un
nuevo orden económico global y que se comprometan a redistribuir globalmente
los beneficios del desarrollo humano.
Conviene distinguir entre organismos de
cooperación, que se limitan a formular recomendaciones y propuestas sin que haya por
tanto reducción significativa de la soberanía de los estados miembros, y organismos
de integración con objetivos más ambiciosos. El mejor ejemplo de organismo de
integración es la Unión Europea y todas las instituciones que han conducido a ella. Los
estudiaremos en el próximo tema. Ahora nos limitaremos a ver los principales organismos
de cooperación económica internacional.
POLITICAS ECONOMICAS EN AMERICA LATINA POR ESTADOSUNIDOS
Estados Unidos es, sin duda, uno de los actores
más importantes en el actual contexto internacional, ya
que no solo cuenta con la fuerza militar más poderosa y
tecnificada del mundo, sino que además tiene una
influencia política muy fuerte. Y es tanto así que
no se podría hablar del actual sistema internacional sin
nombrarlo reiteradamente. Gracias a la historia se puede observar
que su política exterior cambia constantemente y siempre
responde a sus propios intereses.
Es fácil ver que bajo las proclamas discursivas
de libertad y democracia, de defensa y seguridad, los
estadounidenses, pese a sus diferentes matices, siempre han
buscado implantar sus valores y estilo de vida como único
camino hacia la paz y el progreso. En este escenario,
América Latina no ha sido un actor privilegiado de la
política exterior de Estados Unidos.
La historia nos indica que las relaciones
interamericanas han estado caracterizadas, por un lado, por la
intervención militar directa mediante en envío de
tropas a nuestros países, o a través de una masiva
intervención clandestina, mediante organismos
multilaterales como el FMI, el BM, la OMC, y de otros como
USAID.
Así, desde que la Administración Bush
(2001-2008) promulgó la nueva Estrategia de Seguridad
Nacional el 20/09/2002, luego de los atentados sufridos el 11 de
septiembre de 2001, el mundo ya no sería el mismo, puesto
que Estados Unidos desplegó la llamada guerra contra el
terrorismo.
Es en este escenario mundial que América Latina y
el Caribe no consta como un actor privilegiado de la
política externa estadounidense. Frente a esta realidad,
la elección de Barack Obama como presidente de EE.UU. ha
generado muchas expectativas entre los pueblos y gobiernos de
ALC.
Un aspecto esencial
en las actividades de la OIT es la importancia de la cooperación entre
gobiernos y organizaciones de trabajadores y empleadores en la promoción
del progreso social y económico.
El
objetivo de la OIT es responder a las necesidades de los hombres y
mujeres trabajadores al reunir a gobiernos, empleadores y trabajadores
para establecer normas del trabajo, desarrollar políticas y concebir
programas. La estructura de la OIT, en la cual trabajadores y
empleadores tienen el mismo derecho a voto que los gobiernos en sus
deliberaciones, es una muestra del diálogo social en acción. De esta
manera se garantiza que las opiniones de los interlocutores sociales
queden fielmente reflejadas en las normas laborales, políticas y
programas de la OIT.
La OIT
fomenta el tripartismo dentro de sus mandantes y Estados miembros, al
promover el diálogo social entre las organizaciones sindicales y de
empleadores en la formulación – y cuando es pertinente – en la
aplicación de las políticas nacionales en el ámbito social y económico,
así como respecto a muchas otras cuestiones.
La OIT realiza su
trabajo a través de tres órganos fundamentales (la Conferencia
Internacional del Trabajo, el Consejo de Administración y la Oficina),
los cuales cuentan con representantes de gobiernos, empleadores y
trabajadores.
El Consejo de Administración y la Oficina son
asistidos en su labor por comisiones tripartitas que se ocupan de los
principales sectores económicos. Además reciben apoyo de los comités de
expertos en materia de formación profesional, desarrollo de la capacidad
administrativa, seguridad y salud en el trabajo, relaciones laborales,
educación de los trabajadores y problemas específicos que afectan a las
mujeres y a los jóvenes trabajadores.
La OIT organiza periódicamente reuniones regionales de los Estados miembros con el fin de analizar los asuntos que revisten especial interés para las respectivas regiones
La Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO), fundada en 1945, es uno de los
mayores organismos especializados de las Naciones Unidas. El principal
objetivo de la contratación pública de la FAO es apoyar de manera
eficiente el mandato de la FAO de lograr un mundo en el que impere la
seguridad alimentaria elevando los niveles de nutrición, mejorando la
productividad agrícola, las condiciones de la población rural, y
contribuyendo a la expansión de la economía mundial. Como tal, la
contratación pública de la FAO se centra principalmente en productos y
maquinaria, agrícola, forestal y pesquera, así como en los servicios
relacionados con los estudios técnicos, la construcción y las
actividades de difusión de información.
La contratación pública
de la FAO se realiza generalmente sobre la base de la competencia y se
fundamenta en los principios esenciales de la mejor relación
calidad-precio, la equidad, la transparencia, la economía y la eficacia.
La contratación pública de la FAO persigue asimismo otros objetivos:
Promover la normalización y el uso de acuerdos marco, en su caso, para maximizar el uso eficiente de los recursos.
Tomar
debidamente en consideración la importancia de lograr una distribución
internacional equitativa de las fuentes de la contratación pública,
promoviendo al mismo tiempo las economías en desarrollo y emergentes, y
apoyando el refuerzo de la capacidad en los países beneficiarios,
especialmente en situaciones de emergencia y de rehabilitación después
de estas.
Favorecer la cooperación con otras entidades del sistema de las Naciones Unidas.
Promover
un mercado competitivo favoreciendo la contratación pública con el
sector privado respecto de las entidades públicas, las empresas de
control público o los proveedores que reciben subvenciones del Estado,
excepto cuando esta última sea la única opción viable o redunde en un
beneficio sustancial para la Organización o los beneficiarios de sus
actividades de cooperación técnica.